Amortajada





AMORTAJADA


INTERESCENA
Luz. Escenario con una mesa, un libro y unas tijeras sobre ella, dos sillas a su alrededor, una pelota y, a un extremo, un cinturón.
ELLA.- Te pego porque te quiero.
ÉL.- La maté porque era mía.
Oscuro.

POSESIVOS
Luz.
Jugando con la pelota.
ELLA.- Mía.
ÉL.- Mía.
ELLA.- Suya.
ÉL (Sentándose, con actitud de cansancio.).- Uf... silla.
ELLA.- Tuya.
ÉL.- Tuya.
ELLA.- Nuestra.
ÉL.- Vuestra.
ELLA.- Mmm... ¿De ellos?
ÉL.- Mía...
ELLA (Cantando.).- ¡Mamma mía!
ÉL.- Mía...
ELLA.- Mi…au, miau como los gatos.
ÉL (Mirándola, señalándola.).- Mía.
ELLA.- ¿Mía?
Oscuro.

COMO NIÑOS PEQUEÑOS
Tumbados en el suelo, pensativos.
ELLA.- ¿Sabes?
ÉL.- ¿Qué?
ELLA.- Me gustas.
ÉL.- ¿Te gusto?
ELLA.- Sí.
ÉL.- ¿Y eso?
ELLA.- No lo sé.
Pausa.
ELLA.- ¿Yo te gusto? (Se levanta y lo mira, sentada.)
ÉL.- No. Me gusta Carla.
ELLA.- Ah.
ÉL (Mirándola.).- Lo siento.
ELLA.- Ya lo sabía.
ÉL.- Entonces, ¿por qué me preguntas si me gustas si sabes cuál es mi respuesta?
ELLA.- No lo sé.
ÉL.- Parece como si te quisieras hacer daño.
Silencio. Miran a público.
Oscuro.

INTERESCENA
ELLA.- Que el dolor no son sólo dos palabras. Un "te quiero" debe volar como una golondrina, libre, pero nunca herir. Al igual que las margaritas no te hacen daño, el amor no debería hacerlo.
Hasta los verdaderos "te quiero", al igual que la florecilla, se van con el viento. No importan los abrazos, los "para siempre" prometidos. Nadie es de nadie. Ni tú eres mío, ni yo tuya.
Pero, esta mañana, mientras brilla el alba en el horizonte, prometo dedicarte un rincón de mi corazón. No niego que durante el atardecer se enfríen mis sentimientos, que la noche es larga y debo protegerme del hielo. Y, tal vez, la siguiente madrugada ya te haya olvidado. Pero mientras estemos juntos, yo siendo mía y tú siendo tuyo, mi única intención será que seamos felices.

EL PACTO
(Versión de El pacto, de Ángel Serrano Laguna)
Están sentados uno de espaldas al otro, él sobre una silla y ella en el suelo. Con sus respectivos teléfonos. No se miran nunca, hasta el final.
ÉL.- Hola, ¿qué pasa? ¿Vienes ya?
ELLA.- No, no. Estoy todavía aquí.
ÉL.- Ah. Yo me iba a dormir. He estado con la Play, con aquel juego que solíamos jugar. Y tú, ¿qué haces?
ELLA.- Sí, sí, aquel juego que… Oye, aquí está Carlos Cuevas, con nosotros.
ÉL.- ¿Carlos Cuevas?
ELLA.- Sí, Carlos Cuevas, el actor. El de...
ÉL.- Sí, sí, vamos, el de... Sé quién es. ¿Y eso? Que habéis coincidido en la discoteca o...
ELLA.- No, no, es que es amigo de una amiga de Carla. Y se ha venido. Lleva toda la noche con nosotras. Ha estado en la cena. Es súper majo.
ÉL.- Vaya.
ELLA.- Y súper guapo.
ÉL.- Sí, vaya. Tiene buena planta.
ELLA.- Súper guapo. Súper guapo.
ÉL.- Ya.
ELLA.- Oye, ¿tú te acuerdas del pacto que hicimos?
ÉL.- ¿Qué pacto?
ELLA.- El pacto de los famosos. El que podíamos liarnos con el famoso que escogiéramos, y que no pasaría nada. Y yo escogí a Carlos.
ÉL.- No, no... No caigo. ¿Qué pasa? Se quiere liar Cuevas contigo, ¿no?
ELLA.- Creo... creo que sí.
ÉL.- ¿Qué?
ELLA.- Lleva toda la noche tirándome los trastos. Creo. Yo no me estaba dando cuenta, pero ha venido Carla y me ha dicho: eh, yo creo que Carlos te está tirando los trastos. Y yo había notado algo, pero claro... A ver, es Carlos Cuevas... Ah, y nos hemos tomado una foto.
ÉL.- Envíamela.
ELLA (Pensativa.).- Uy, no, no, que ya sabes cómo te pusiste con la foto que me hice con…
ÉL.- ¡Basta!
ELLA (Poco a poco.).- Oye, yo sé que el pacto lo hicimos de broma. O sea, no en broma, pero que lo hicimos pensando que no pasaría nunca. Pero es que está pasando. Me está pasando a mí, y creo que debería liarme con él. Y, por el pacto que hicimos, creo que tú no deberías enfadarte, ni dejarme. Pero aun así he pensado que tenía que llamarte para hablarlo.
ÉL.- ¿Me estás hablando en serio? ¿Me estás llamando para pedirme permiso para ponerme los cuernos?
ELLA.- No, no, no. Ojo: no son cuernos.
ÉL.- No son cuernos.
ELLA.- Es el pacto. El pacto.
ÉL.- El pacto.
ELLA.- ¿Y si pasara al revés? Si pasara al revés, tú querrías el pacto. ¿O no?
ÉL.- ¿Qué?
ELLA.- ¿O no? Dime, a ver.
ÉL.- ¿Que diga el qué?
ELLA.- Si fuera al revés, tú querrías hacerlo.
ÉL.- No.
ELLA.- Qué mentira, chaval. Trio con Carla sí, pero liarse con un famoso no. ¡Venga!
ÉL.- El trío es diferente, porque... (Pensativo.) Aquí estabas tú.
ELLA.- ¿Y trío con Carlos? ¿Esto te parecería bien? Ven y probamos a ver si está interesado, tal vez quiere. ¿Esto a ti te parecería bien?
ÉL.- Es que... estoy en pijama.
ELLA.- Ya. Pues el pacto es el pacto. En el momento dijimos que sí y ya está. Así que estoy en mi derecho. Al igual que tú lo estarías si se diera el caso.
ÉL.- Si se diera el caso.
ELLA.- Sí, si se diera el caso.
ÉL.- Pero...
ELLA.- ¿Qué?
ÉL (La mira.).- Yo no te cambiaría por nadie. Ni siquiera por quien escogí yo, ni por Carla.
Ella se siente dolida. Sabe que es mentira.
ÉL (Mira al suelo.).- No lo hagas. Por favor.
Ella lo piensa un poco.
ELLA (Se miran.).- Lo voy a hacer. Lo voy a hacer.
Ella cuelga y se va.
ÉL (Mirando a público, enfadado.).- ¡Joder! Y yo escogí a Amy Winehouse.

INTERESCENA
ÉL.- Morir queriéndote.
ELLA.- O quererte muriendo.

INTERESCENA
ÉL.- El amor es tan bonito como ver florecer las primeras rosas de primavera, pero tan doloroso como pincharte al tocar una. La espina te clava y debes quitártela rápido; cuanto más tardes, más doloroso será el proceso.
El amor es una bomba que no lleva reloj. Nunca sabes cuándo explotará. Y, cuando lo haga, nada volverá a ser igual.
El amor es la más bonita de las obsesiones, pero la más audaz. Te asalta el pensamiento a cada instante, y no puedes reprimirlo.
El amor es la droga más fuerte del universo. Y me declaro drogadicto, pues al no tenerlo me vuelvo loco, y al poseerlo me mato lentamente.
El amor es cosa de dos en las malas, de tres en las otras malas y de uno en las peores. Porque el amor sólo entiende de "para siempres" o de "jamases". Sin embargo, algún día se agota.

ALAS
ELLA.- Libre.
ÉL.- ¿Libre?
ELLA.- Libre.
Pausa.
ÉL.- Te quiero. Te quiero, te quiero como nunca he querido a nadie. Intensamente, tanto que me duele hacerlo.
ELLA.- ¿Libre?
ÉL.- Queriéndote. Te necesito.
ELLA.- ¿Libre?
ÉL.- ¿Me quieres?
ELLA.- ¿Qué?
ÉL.- Nunca me lo has dicho.
ELLA.- La primera vez sí.
ÉL.- ¿Y después?
ELLA.- Lo daba por hecho...
ÉL.- No has respondido a la pregunta.
Silencio.
ÉL.- Por... ¿por qué no contestas?
Silencio.
ÉL.- Eso significa que... ¿no me quieres?
ELLA.- Por favor, yo no he dicho eso.
ÉL.- No es por lo que has dicho, es por lo que no has dicho.
ELLA.- Yo...
ÉL.- Dime, ¿me quieres?
ELLA.- Vaya...
ÉL.- No...
ELLA.- Yo...
ÉL.- ¡No! ¡Esto no es querer!
Silencio.
ÉL.- ¿Hay alguien más?
ELLA.- ¡No!
ÉL.- Yo te quiero, sólo te quiero a ti.
Silencio. La chica levanta la cabeza y lo mira fijamente.
ELLA.- Decías el mismo a Carla.
ÉL.- ¿Qué?
ELLA.- No lo puedes negar, ¿verdad?
ÉL.- Y tú, ¿alguna vez me has querido?
ELLA.- ¿Cuando me lo pensabas decir?
Silencio.
ELLA.- Eres un cobarde. ¡Cobarde! ¡Te odio! ¡Cobarde!
Él levanta el brazo con señal de pegarla.
ELLA (Le coge el brazo.).- Sí, eso. ¡Pégame! ¡Demuestra así que me quieres! ¡Pégame!
ÉL.- Pero... ¿qué hago? No, no lo pienso hacer.
Silencio.
ÉL (La agarra de la cara.).- ¡Mírame a los ojos y dime que me quieres!
Le evita la mirada. Él le da una bofetada. Silencio.
ELLA.- Eres un cobarde...
Vuelve a levantar el brazo. Pausa. Lo baja.
ÉL.- ¡Te he querido! ¡Te he querido como nadie! ¡Sin motivos, sin fronteras! Cuando estabas lejos y cuando estabas a pasos de mí. Pero, aun así, no eres capaz de decirme que me quieres. Sabes que siempre has sido la única, no tienes ninguna prueba que haya nada entre Carla y yo. ¡Y, después de todo este tiempo me reprochas eso! ¡Y dices que no sientes nada por mí! ¿Alguna vez me has querido?
Silencio.
ÉL.- ¡Responde!
La coge del cuello. Silencio.
ELLA.- ¡Basta!
Silencio. La suelta.
Coge las tijeras de sobre una mesa y las acerca al cuello de él.
ELLA.- ¡Cobarde! ¡Te mataré! ¡Te juro que te mataré! ¡Por lo que más quieras!
ÉL.- ¡Para! ¿Por qué me haces esto?
ELLA.- ¡Porque me quiero libre!
ÉL.- ¿Te has vuelto loca? ¿Que no lo eres?
ELLA.- Llámame loca, enferma, pero ahora mismo no soy libre.
ÉL.- Creo que no te entiendo...
ELLA.- Me tienes atada a ti mientras estás con otra.
ÉL.- ¿Qué dices?
ELLA.- No puedes negar que te gusta Carla, que siempre te ha gustado y me tienes aquí a mí como un segundo plato, lo que siempre he sido.
ÉL.- ¿Estás mal?
ELLA.- Claro, por eso querías hacer el trío, ¿verdad? Lo que siempre habías querido era meterte con ella en la cama. Y yo cedí, como una imbécil.
ÉL.- ¿Y tu trío con el famoso aquel?
ELLA.- ¿Pero tú eres idiota? ¡Era mentira! ¡Era todo mentira! ¡Quería ver de una vez si reaccionabas! ¡Quería ver si te ponías celoso!
ÉL.- ¿Pero tú sabes cómo me asusté? ¡Pensaba que me dejarías!
ELLA.- ¡Lo que llevo yo pensando toda la vida de ti y Carla!
Silencio.
ELLA-. No podías buscarte otra, ¿verdad? Tenía que ser amiga mía. ¿Sabes? Si hubiera sido una desconocida habría cogido la puerta de casa y me habría ido, sin mirar atrás. ¡Pero es Carla! ¡Que la conocemos desde pequeños! ¿Desde cuando estás pillado por ella? Y todavía tienes las narices de decirme que no te gusta. ¿Qué te crees, que soy...?
ÉL.- ¡Claro que me gusta Carla!
Silencio.
ÉL.- ¡No, no, no! Perdón, no quería decir eso... Me gustas tú, ya lo sabes...
ELLA.- Es demasiado tarde...
Marca intención de irse.
ÉL.- Pero podemos volver a intentarlo.
ELLA.- Ya no recuerdo cuando nos queríamos. O si alguna vez lo hemos hecho.
Él la agarra del brazo para que no se vaya.
ELLA.- ¡Libre!
ÉL.- No...
ELLA.- ¡Libre!
ÉL.- No...
ELLA.- ¡Libre!
ÉL.- ¡Mía!
ELLA.- ¿Qué? ¡Nunca! ¡Tú no eres mío!
ÉL.- ¡Antes no decías lo mismo!
ELLA.- ¡He madurado!
ÉL.- ¿Y si lo quiero ser?
ELLA.- ¿Qué?
ÉL.- ¿Y si quiero ser tuyo?
ELLA.- ¡No somos objetos! ¡No somos posesiones! ¡Te quiero libre!
Ella se levanta, quiere irse y se dirige a la salida.
ÉL.- ¡Pues no vuelvas!
Ella se para en seco. Lo mira. Silencio. Finalmente se va. Él grita.

INTERESCENA
ELLA.- ¡El amor se acaba!
Él siente dolor.
ELLA.- ¡El amor tiene caducidad!
Él siente más dolor.
ELLA.- ¡El amor no es infinito!
Él le da una bofetada.

LEJOS
Ella barre. Él lee. Ella lo mira, en silencio, y tose.
ÉL.- ¿Qué?
ELLA.- ¿Por qué te enfadas?
ÉL.- ¡Ostras, eres muy repetitiva! (Con tono insultante.) "¿Por qué te enfadas?", "¿Por qué no me amas?"
ELLA.- Ah, ¿que me amas?
ÉL.- Me quedé contigo. Después de tanto tiempo me quedé contigo y no me fui con Carla. ¿Y todavía me preguntas si te amo?
ELLA.- Vale, ya lo dejo...
ÉL.- Pregunta-me. ¿Por qué no te amo? (La coge del brazo con fuerza.)
ELLA.- Para...
ÉL (Se levanta.).- ¿Tú? ¿Eres tú la que te preguntas si te amo?
ELLA.- No sigas...
ÉL.- Crees que tú siempre tienes la razón, ¿verdad? Que no te equivocas nunca, que todo lo que dices es cierto. Que yo soy el malo de la película, soy yo el que lo hace mal.
ELLA.- Otra vez no...
ÉL.- Oh, yo no, eres tú que siempre quieres más y más. Que te haga más caso, que te quiera más... Siempre igual.
ELLA.- Pero tú...
ÉL.- ¿Yo qué? ¡Yo te acogí cuando volviste a casa, a pesar del daño que me habías hecho al irte!
ELLA.- ¡Pero me fui porque te molaba Carla!
ÉL.- ¿Y qué? ¡Me quedé contigo, como siempre hago! Podría haberme ido con ella, podríamos haber vivido juntos y sería más feliz entonces que ahora contigo. Pero me quedé aquí, te perdoné todo, y tú todavía me reprochas tonterías como ésta. Aún sigues quejándote de todo lo que hago, digo o respiro. Pero sigo al pie del cañón, contigo. Porque yo sí te quiero a ti. Aunque tú no lo hagas. ¡Pero te quiero!
ELLA.- ¡Pero tú ahora me pegas!
Se produce un largo silencio. Ella se da cuenta de lo que ha dicho y quiere retirarlo, pero ya no hay vuelta atrás. Él no dice nada. Se ha quedado quieto mirándola con mucha ira. Levanta la mano para pegarla.
ELLA.- ¡Lo siento!
Oscuro. Suena una bofetada.
Se encienden las luces. En el escenario, sólo está ella, en el suelo.
ELLA.- ¿Por qué? ¿Por qué yo? ¿Qué he hecho mal en esta vida para merecer esto? ¿Qué hago mal cada vez que vuelve esta pelea? ¿Por qué no puedo callarme? ¿Sé que él me quiere, no? ¿Y por qué no lo quiero yo? ¿Por qué soy así? ¿Por qué no lo puedo perdonar? Y ahora, ¿por qué no me puedo perdonar a mí? ¿Por qué siempre soy yo el problema?
Oscuro.
Luz. Entonces entra él por la derecha, calmado. Ella se va alejando a medida que él se acerca.
ÉL.- Eh, quizás nos hemos pasado...
Silencio.
ÉL.- En caliente todos decimos muchas cosas de las que después nos arrepentimos...
Silencio.
ÉL.- Sabes que te quiero.
Él se acerca a ella, la coge de los hombros. Ella se aleja.
ELLA.- No...
ÉL (Reacciona.).- ¿Cómo? (Acercándose.) Ven conmigo.
ELLA.- No, no...
ÉL.- Basta…
ELLA.- No, no, no, no, no... ¡No!
Ella se separa de él.

ELLA (Firme.).- ¡Yo no te necesito! No necesito que me aten a un amor que siquiera existe. No necesito que me manden, me ordenen o me peguen. ¡No necesito amor! A partir de ahora, yo hablaré por mí misma, yo escogeré lo que quiero hacer o no, lo que quiero decir o no, lo que quiero sentir o no. Te perdoné, ¡te perdono siempre! Cada vez que me gritas, a cada momento que me levantas la mano. Durante años me has tenido amortajada, sin saber que lo que matabas era nuestro amor, lo que cortabas era el hilo que nos unía. Pero yo no puedo seguir así, no puedo seguir perdonándote, ni queriéndote. Nadie merece lo que he sufrido contigo. Y no dejaré que ni Carla ni ninguna otra chica pase por lo que me has hecho pasar. Ahora siento que empiezo a vivir… Ahora sí soy libre.
Él la agarra del brazo, se prepara para otra bofetada. Ella, brusca pero tranquilamente, se deshace de él, lo mira, coge las tijeras de la mesa, corta el cinturón que estaba en un extremo del escenario y se va.
Oscuro.

FIN.
Click aquí para acceder al video de la obra

Comentarios

Entradas populares