Mujeres en guerra
MUJERES EN GUERRA
ESCENA I
Con los ojos tapados.
Cada una por su parte, sin tener en cuenta la presencia de las otras. Están
situadas en diversos puntos, separadas, equilibrando el escenario. Dirigen sus
acciones a público.
CHICA 1.- Ciega. Estoy ciega. Desolada en un campo de espinas,
de rosales sin rosa. Sólo tengo como papel, mi piel; como pluma, mis dedos;
como tinta, mi sangre. Me recojo la cabellera (Se hace un recogido.); preparada para la
lucha. No tengo arma más que mis manos, débiles ya de tanto pintar un futuro
que nunca existirá. (Pausa.) Las lágrimas son mi
propio veneno. Es hora de cruzar las fronteras. Cojo las ramas y las rompo con
mis dedos mientras sus espinas me desgarran la piel, ensangrentada. Tras de mí:
bombas, muerte, amores perdidos. Delante: esperanza. Pero aquí no hay victoria,
no hay ganadores. Todos hemos perdido. Todos hemos perdido amigos, familia,
coraje. ¿Dónde iré? ¿Dónde queda la paz en este mundo lleno de odio, de ira? ¿Dónde
queda el amor?
CHICA 2.- Yo he perdido compañeros, a los que les han tomado la
vida con fusiles. He visto niños morir de hambre. He sabido de mis amigas
violadas por las ratas de la Falange. ¡Ah! ¡Malditos! ¡Malditos todos! ¡Me
habéis robado, me habéis quitado todo lo que tenía! ¡Ahora no tengo nada! No me
tengo ni a mí misma. Me he perdido, estoy perdida. No encuentro luz al final
del túnel. Sin embargo, me veo obligada a dejar mi tierra. Como equipaje, una
mente estorbada llena de recuerdos. ¿Dónde iré? ¿Dónde queda la paz en este
mundo lleno de odio, de ira? ¿Dónde queda el amor?
CHICA 3.- ¡Lo han matado! ¡Lo han matado! ¡Mi
hijo! ¡Un pobre niño! ¡Los rojos lo han matado! ¡No tengo motivos para vivir! ¡Me
han quitado todo! ¡No tengo casa que vigilar, no tengo familia que querer, no
tengo dios al que venerar, no tengo vida que conservar! ¡Dios del cielo,
mátame! ¡Piedad por mi alma! ¡No me dejes en esta tierra donde el rencor, donde
las armas acumulan cadáveres y la rebelión no cesa nunca! ¿Dónde iré? ¿Dónde
queda la paz en este mundo lleno de odio, de ira? ¿Dónde queda el amor?
En las siguientes réplicas desde el primer "¿Dónde
iré?" hasta el tercer "¿Dónde queda la paz en este mundo lleno de
odio, de ira?", Cada personaje, antes de hablar, dará un paso adelante.
CHICA 1.- ¿Dónde iré?
CHICA 2.- ¿Dónde queda la paz en este mundo
lleno de odio, de ira?
CHICA 3.- ¿Dónde queda el amor?
CHICA 2.- ¿Dónde iré?
CHICA 3.- ¿Dónde queda la paz en este mundo
lleno de odio, de ira?
CHICA 1.- ¿Dónde queda el amor?
CHICA 3.- ¿Dónde iré?
CHICA 1.- ¿Dónde queda la paz en este mundo
lleno de odio, de ira?
CHICA 2 (Se
destapa los ojos y tira al suelo la tela que los tapaba.).- ¿Dónde
queda el amor?
CHICA 1 (Se
destapa los ojos y tira al suelo la tela.).- ¿Dónde
queda el amor?
CHICA 3 (Se
destapa los ojos y tira al suelo la tela.).- ¿Dónde queda el amor?
TODAS.- ¿Dónde queda el amor?
ESCENA II
En escena, CHICA 2. Entra CHICA 1.
CHICA 1.- Perdón, es de noche y, como dicen los poetas "la
oscuridad reina en el cielo". ¿Podría acompañarte en esta velada?
CHICA 2.- Por supuesto, no tengo nada mejor que hacer y el fuego
calienta por igual. ¿Hacia dónde te diriges?
CHICA 1.- Algunos le dicen Francia, otros, perdición.
CHICA 2.- Pero, mujer, no seas tan negativa. Yo también voy para
allá.
Entra CHICA 3.
CHICA 3.- ¿Perdonen ustedes, puedo
acompañarlas?
CHICA 2.- Por supuesto, el hogar es fuerte y el suelo es ancho
para todas.
CHICA 3.- ¿Hacia dónde se dirigen?
CHICA 1.- Venga, no nos trates de usted, por favor, que no somos
para nada mayores.
CHICA 2.- Yo, de hecho, no lo sé muy bien. Sólo busco libertad,
un nuevo lugar donde arraigar y crecer como lo había hecho aquí hasta que la guerra
estalló y se llevó las plumas de una población que empezaba a aprender a volar.
CHICA 1.- Vaya, tenemos una filósofa entre nosotras.
CHICA 2.- No, realmente…
CHICA 1.- Pero, ciertamente, yo no las tengo todas con la idea
de ir a Francia.
CHICA 3.- Yo también me dirijo ahí. ¿Cuál es el error en todo
esto?
CHICA 1.- Nada, simplemente que me da un mal augurio... Anda, ¿qué
digo? Un poco de positivismo, ¡que la noche es joven! Dejémoslo estar. ¿Sabéis
alguna canción que pueda ser cantada en los tiempos que corren?
CHICA 3.- Pues yo no, no conozco ninguna.
CHICA 2.- Bueno, yo quizá sí. Pero...
CHICA 1.- Venga va, no nos digas ahora que no sabes cantar. A
estas alturas de la perdición ya da igual si un gallo canta al amanecer como si
tú misma sacas unos cuantos a paseo ahora. (Ríe.)
CHICA 3.- Sí, mujer. Todas estamos muy cansadas. No nos vendría
mal un poco de música para pasar las penas.
CHICA 2.- Es que... de hecho, lo que quería decir era que no es
una canción. Dan igual los gallos. (Ríe.) Es un poema.
CHICA 1.- ¡Mejor aún! Así haremos que las
liras no se queden colgadas de los sauces en esta guerra que apenas comienza.
CHICA 3 (Indicando
a CHICA 1.).- Eres aficionada a la poesía, ¿eh?
CHICA 1.- Simplemente, me gusta leer. (Indicando
a CHICA 2.) ¡Pero adelante,
recita!
CHICA 2.- De acuerdo. Era un poema que me solía recitar el
padre. Unos versos de amor entre tanta guerra. Creo que empezaba:
Dulce chica, llorar la hacía
sentir;
Si estaba muerta, sentía que
estaba viva.
(Se interrumpe ella misma.) No, no, no era así.
Ah! ¡Ya recuerdo! Y dice así:
Llorar la hacía sentir;
Sentía que estaba viva.
Mas, pobre si al morir
No encontrara la salida.
El dulce amor, la canción de los
amantes,
El canto de los pájaros, la lucha
de los bergantes.
Ellos no lo encuentran, ni así lo
encontrarán;
Quizás lo buscas, mas él no te
quiere guiar.
Las liras lloran en la cima de un
sauce alto,
Caen las hojas, pero nunca sueños
caerán.
Si él no te ama, no lo harás amar;
Si eres su destino, destino
siempre serás.
Canta poemas, escribe canciones.
Siempre de amor, nunca de muerte,
Que un epitafio no es buen
recuerdo.
Promete el amor, la libertad,
Abraza y besa, sigue adelante,
Te amo y siempre seré amado.
CHICA 1.- Vaya, pues es precioso.
CHICA 3.- Sí, es muy bonito. ¿Y de qué autor es? ¿Quizás de
Ramón Llull? ¿O del valenciano Ausiàs March?
CHICA 2.- De hecho, es suyo. Quiero decir, que el poema es de mi
padre.
CHICA 3.- Pues chica, esta noche lo has hecho de los grandes
autores de nuestra literatura.
CHICA 1.- No, esta noche lo has hecho tuyo.
CHICA 3.- Por cierto, ¿de dónde sois cada una?
CHICA 2.- De Vilalba dels Arcs, de la Terra Alta.
CHICA 1.- Yo de Capellades, de la Anoia.
CHICA 3.- Pues yo de Centelles, de Osona.
CHICA 2.- ¿Y de qué trabajabais?
CHICA 3.- Ama de casa.
CHICA 1.- ¿Esto se considera todavía un trabajo?
Yo trabajaba en la Colonia textil Marçal.
CHICA 3.- Es un trabajo que, si lo haces bien, ocupa todo el
día. Es bien digno.
CHICA 1.- Yo no he dicho que no sea digno, pero mira...
CHICA 2.- Ejem... Yo soy profesora.
Las dos la miran, pero enseguida continúan
discutiendo.
CHICA 1.- ¿Estás diciendo que las mujeres
responsables son las que se quedan en casa sin trabajar?
CHICA 3.- De hecho, trabajan en casa.
CHICA 1.- Limpiando las babas a un niño.
CHICA 3.- Procurando que el marido y sus hijos sean felices.
CHICA 1.- Es un trabajo utópico: buscan la felicidad.
CHICA 3.- Es un trabajo laborioso, pero precioso a la vez.
CHICA 1.- ¿Y no se puede ocupar uno sólo de
su felicidad?
CHICA 3.- En una época como la que estamos viviendo ahora, en
los inicios de una guerra que no sabemos siquiera si un día acabará, el
espíritu se enorgullece más si haces sonreír a los otros, y no eres tan
egoísta.
CHICA 1.- No soy egoísta, sólo digo que los demás también pueden
esforzarse para buscarse su propia sonrisa.
CHICA 3.- Tal vez esto compensa el sacrilegio que muchos están
haciendo con la Madre Iglesia.
CHICA 1.- ¿Qué quieres decir?
CHICA 3.- Por favor, sólo hace falta leer los periódicos. Están
destruyendo la casa de Dios por una lucha política sin sentido.
CHICA 2 vuelve a adentrarse en la conversación. Está
sorprendida por lo que dice CHICA 3.
CHICA 2.- ¿Pero de qué partido político eres
tú?
Todas temen la respuesta, incluso CHICA 3.
CHICA 3.- Ejem... ¿Vosotras?
CHICA 1.- Ha preguntado ella primero.
CHICA 3.- Yo... soy... ah... vaya...
CHICA 1.- ¿Entonces? ¿Cuál?
CHICA 3 (Suspira.).- Soy
de derechas. De la CEDA.
CHICA 1 (Reacciona
y explota.).- ¡Fuera! ¡Huye de aquí!
¡No te quiero ver cerca de mí!
CHICA 2.- ¡Eh! ¿Pero qué haces?
CHICA 1.- ¡Ellos lo mataron! ¡Todos ellos lo
mataron!
CHICA 2.- ¿Quiénes son ellos?
CHICA 1.- ¡Los de derechas lo mataron! ¡Todos
los de derechas son iguales! (Indicando a CHICA 3.) ¡Todos sois
iguales! ¡Maldito sea el día en el que el que llamáis Dios os trajo al mundo! ¡Os
odio!
CHICA 2.- ¿Pero a quién mataron?
CHICA 1 (Cae
al suelo, desolada.).- ¡A Josep! ¡A Josep! ¡Mi pareja! ¡Josep!
¡Él era todo para mí! Pep, así le decían los compañeros, era todo bondad. Era
un afiliado de la CNT barcelonesa. ¡Todo lo hacía por los demás! No se guardaba
una miga de pan para él. ¡Y me quería! ¡Me quería como nadie lo ha hecho antes!
¡Era lo que vosotros llamáis Santo; no, era mucho más que eso! ¡Era un Dios! ¡Y
vosotros lo matasteis! ¡Lo deberíais haber venerado, pero lo asesinasteis! ¡Vosotros
lo matasteis!
CHICA 3.- ¡Yo no soy como todos! ¡Yo no soy
quién lo asesinó! ¡Mi hijo y su padre también han muerto! Los mataron los
republicanos. ¡A los dos! Mataron a mi marido mientras llevaba a hombros mi
niño, ¡pobre Antón! ¡Y después no tuvieron suficiente y ejecutaron a mi hijo! ¡Le
dispararon a quemarropa! ¿Y yo qué? ¿Yo qué soy? Por mi marido soy viuda, ¿pero
que soy por Antón? ¡No tiene nombre que una madre se quede sin hijo! ¡He dejado
de ser madre en el momento en el que me lo arrancaron de mis brazos! ¡Ellos! ¡Ellos,
que son de sangre fría! ¡Que son capaces de traicionar una patria entera en
nombre de una bandera con una franja morada en lugar de roja! ¡Él no tenía ni
dos añitos! ¡Hasta hacía poco lo amamantaba! ¡Apenas había dado cuatro pasos
seguidos! ¡No lo dejaron correr, hacerse mayor, crecer! ¡Ellos no le dejaron...!
CHICA 2.- ¡Basta! ¡No tenemos la culpa
nosotras! ¡Ninguna de las tres somos quién hizo estos actos tan horribles! ¡Todas
hemos recibido malas noticias al abrir la puerta de casa de madrugada! Yo ya perdí a mi madre en el parto, y ahora
he perdido a mí padre, un hombre republicano que lo único que quería era un
buen futuro para su hija, para su país. He marchado sola de casa, con dulces 16
años, en la flor de mi vida, que estará marchita para siempre por culpa de las
armas, de los conflictos, de las políticas. ¡Por eso huyo, no tengo a nadie! ¡Y
vosotras tampoco! Ahora sólo nos tenemos entre las tres, y deberemos aprender a
convivir, a pesar de las diferencias que tengamos las unas con las otras. La
guerra nos pisa los talones, dicen que dentro de poco llegará a Madrid, y
tendremos que correr.
CHICA 3.- ¡Yo no huyo de la guerra, yo huyo
de la soledad, los recuerdos!
CHICA 2.- ¡Pues deberás huir con nosotras! ¡Aquello
a lo que le llamas patria está muriendo, y moriremos nosotras también con ella
si no espabilamos a ir hacia Francia! ¡No lo tenemos que hacer por nosotras, lo
tenemos que hacer por ellos! Por los que hemos dejado atrás. ¡Porque no puedan
caer en las cenizas del olvido, para escribir sobre ellos y avisar a todo el
mundo de las barbaries que se están cometiendo en España, tanto por parte de un
bando como del otro! No pudimos salvar a los nuestros, pero podremos salvar muchos
más. Dicen que las Brigadas Internacionales ayudarán en la batalla que tendrá
lugar en Madrid. Pero quizás no resistan. ¡Y, aunque no estés a favor de esta
ideología, debes verlo! La patria no es una bandera, no es una iglesia. La
patria son sus hijos, los hijos de España. Tanto tú como yo lo somos. Si no
queremos que más hijos mueran, señoras, tenemos que marchar. El camino será
duradero, y no llano; Francia será nuestra Ítaca. Vean como el sol despunta en
el horizonte; es el amanecer que nos saluda. Hoy será un día largo y pesado. ¿Me
queréis acompañar en este viaje?
CHICA 1.- Sí...
CHICA 3.- Sí, supongo que sí...
CHICA 2.- Pues adelante. El destino nos ha unido, no nos separemos
nosotras. Las tres juntas cambiaremos la historia. ¿Qué digo? Haremos historia.
Para todos los que han caído, por los que están cayendo y que no caiga nadie
más. Nuestra tierra será el mundo entero; nuestra lengua será la que tengamos
que hablar para hacernos entender, para explicar nuestra historia; el cielo
será nuestra bandera; nuestros corazones serán nuestra ley. Y, a partir de
ahora, este será nuestro himno (Todas miran adelante.)
Llorar la hacía sentir;
Sentía que estaba viva.
Mas, pobre si al morir
No encontrara la salida.
El dulce amor, la canción de los
amantes,
El canto de los pájaros, la lucha
de los bergantes.
Ellos no lo encuentran, ni así lo
encontrarán;
Quizás lo buscas, mas él no te
quiere guiar.
Las liras lloran en la cima de un
sauce alto,
Caen las hojas, pero nunca sueños
caerán.
Si él no te ama, no lo harás amar;
Si eres su destino, destino
siempre serás.
Canta poemas, escribe canciones.
Siempre de amor, nunca de muerte,
Que un epitafio no es buen
recuerdo.
Promete el amor, la libertad, (Levantan el puño izquierdo.)
Abraza y besa, sigue adelante,
Te amo y siempre seré amado.
FIN.

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